¡Ese olor a leña!

Hemos dejado atrás ya los rigores estivales. Con los recuerdos aún frescos de un verano que resultó fantástico, como quien no quiere la cosa, el otoño ha ido tomando de nuevo presencia en nuestras vidas.

Siguiendo el ciclo anual, la naturaleza verata se vuelve a llenar de frescor y se viste elegante con la sinfonía multicolor de los bosques caducifolios que inundan las laderas de nuestros montes y valles.

Los días se acortan y nos regalan con anocheceres cada vez más breves, pero cargados de una luminosidad y viveza que sobrecogen los sentidos.

Y al caer la noche, mientras callejeamos por el Losar camino de la recogida que nos güarezca de la pelona que va ocupándolo todo, nos llega ese olor tan peculiar a leña de encina que humea alegre de los hogares para impregnar de calidez nuestros cuerpos y de un entrañable bienestar a nuestras almas.

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Paseando La Vera

Juan Carlos Moreno

3s comentarios

    1. Muchas gracias por tu apreciación. Extremadura tiene bellos y tranquilos rincones para perderse durante unos días y apacigüar el alma. Sin duda, Losar es uno de ellos. Aquí tenéis a unos amigos por si os queréis acercar.

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