“La primavera adelantada”

Estamos en otoño; estación de recogida, almacenaje de cosechas, de cese de la actividad de labradores en sus campos, de postproducción de lo recolectado, de prepararse para afrontar un frío invierno…

Pero existe una tendencia que va a contracorriente en los bosques, que despiertan y que se empeñan en hacer del otoño una estación de explosión, de renovación y gozo equiparable a la primavera.
La llegada del otoño se descubre por los cambios de color de las especies vegetales, la abundancia de los frutos secos, las aSetas en la sierra de gredoslfombras de hojas, la humedad de las primeras lluvias, y esa luz brillante y limpia que queda después de las mismas.
Son los días simétricos de luz y oscuridad. Se equilibran los tiempos de actividad en el campo y en el hogar.
Es este escenario cuando los hongos deciden irrumpir con su ciclo vital, pautado por las lluvias, surgiendo bajo esas hojas caídas de forma escondida, discreta sin apenas representar que estalla una nueva forma de vida, premiando a los que los descubren con uno de los placeres culinarios más gratificantes.

En el reino animal de forma paralela, los ciervos machos se encuentran en su máximo esplendor e inician un celo llamativo, violento, apasionado, luchando entre ellos para conseguir varias hembras y emitiendo sonidos guturales por lo que se conoce como “berrea” está época que no llega a durar más allá de 20 días.
Esto hace que sea mágico el conseguir observar esta demostración de lucha ritual.

Estos son dos de los acontecimientos del otoño que para mi mejor representan este pulso a contracorriente de la naturaleza.
Es seguro que hay más, pero por su esplendor, exuberancia y recompensa para aquellos con la inquietud y sensibilidad necesaria para observarlos, son mis favoritos.

El primero, por lo mucho que se disfruta yendo a buscarlas, reconocerlas aprendiendo a distinguirlas y posteriormente comiéndolas en sus múltiples preparados en buena compañía.
El segundo, por lo que conmueve ver, oír, y casi tocar a estos impresionantes animales en una actitud tan visceral y llena de vida.

Lo que digo, la primavera adelantada no hay que perdérsela…paseando La Vera

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