Luz de invierno

Es invierno, el tiempo desapacible, la disminución de horas de luz, incitan en un primer momento a pensar que el mejor lugar para pasar los días es el hogar…

Sin duda cuando cae la noche, el mejor sitio para disfrutar de esta estación es una buena estancia con chimenea y la compañía adecuada pero, mientras hay luz…

La luz de esta época es de una limpieza especial por varios motivos:

El frio mantiene ausente de calima la atmósfera, los rayos de Sol inciden sobre la superficie terrestre de forma oblicua resaltando la textura de las superficies, y la mayor distancia del Sol conlleva una menor relación de contraste entre los brillos y las sombras de los objetos.

Todo esto hace que sea una estación que permite conseguir imágenes que serían imposibles de obtener en verano, ¡una gozada para los fotógrafos!

En este tiempo, con una naturaleza en aparente descanso, surgen continuamente oportunidades de gozar de su peculiar esplendor al intrépido paseante que afronta el frío.

El aire, a veces gélido, convierte casi en una necesidad mantener vivo el paso en nuestra marcha, facilitando que nuestra vista se deleite observando vistas lejanas gracias a la claridad de la atmósfera, como es el amanecer de un campo donde la escarcha que cubre la vegetación compone imágenes siempre muy atractivas.

El ruido que nuestras pisadas producían sobre las hojas en el pasado otoño, deja turno al crujir en la nieve cuando los pasos la compactan en nuestro caminar.

El bosque, con menos vida, permite casi oír la rotura de la escarcha al despertar con los rayos del Sol.

Hielo y viento crean esas formaciones que se enganchan en ramas y hierbas por la noche y que movidas por brisas matinales componen una banda sonora de tonos acompasados.

Paseando en invierno, el frio invita a movernos, a caminar percibiendo el aire fresco en la cara y consiguiendo que no nos dé ninguna pereza pasear a buen ritmo para mantener el calor en nuestro cuerpo, mientras observamos el paisaje invernal.

Este aire, a veces gélido, convierte casi en una necesidad mantener vivo el paso en nuestra marcha, facilitando que nuestra vista se deleite observando los paisajes lejanos, gracias a la claridad de la atmósfera, como puede ser el amanecer de un campo donde la escarcha que cubre la vegetación compone imágenes siempre muy atractivas.

El ruido que nuestras pisadas producían sobre las hojas en el pasado otoño, deja paso al del crujir en la nieve cuando nuestros pasos la compactan en nuestro caminar.

El bosque, con menos vida, permite casi oír el crujido de la escarcha al despertar con los rayos del Sol.

El hielo crea esas formaciones que se enganchan en las ramas por la noche y que movidas por brisas matinales componen una banda sonora de tonos acompasados.

 

Comarca de la vera

En esta estación, moverse, pasear, caminar, es un placer y desde nuestra comarca serrana recomendamos ponerse a merced de esos aires fríos y atmósferas limpias que nos permiten desarrollar la sensibilidad de nuestra mirada.

 

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